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La
falsificación de piezas coleccionables es un hecho desde siempre. En el
caso de los cascos de combate, la falsificación consistía en alterar
algunas características que añadían valor histórico o rareza a un
ejemplar. Tradicionalmente, por su mítica demanda, los cascos alemanes
han sido los más manipulados, generando dudas razonables hasta en las
piezas más auténticas. Cada coleccionista apasionado, debía ser, además,
un auténtico analista que haría un seguimiento detectivesco de la
particular historia de cada nueva adquisición (y de su suministrador, de
cuyas cualidades profesionales y morales debería, o no, fiarse). La
originalidad de la pintura, la calidad de las "calcas", cuando las hay,
además de un sinnúmero de detalles "importantes" que autentifican
cada pieza, generan un proceso tenso hasta su aceptación. Desde ese
momento podemos observar nuestro nuevo trofeo con cierto misticismo,
aunque, en demasiadas ocasiones, mantenemos unos recelos incontrolables
sobre algunas interesantes adquisiciones
que nos desazonan permanentemente.
El
segundo paso, y más penoso y alarmante, es la fabricación, generalmente
en el Sudeste Asiático, de cascos, primero emblemáticos y actualmente de
todo tipo, para su venta a coleccionistas desinformados. Podemos hallar
cascos alemanes (faltaría más), japoneses o americanos de las dos
Guerras Mundiales. Y la lista ha ido ampliándose constantemente.
Nuevos
Grupos de Reconstrucción Histórica (re-enactment, reenactors) han
engrosado las filas de los buscadores de cascos. Si bien en su proyecto
la utilización de prendas originales no es necesaria (hay grupos de reeneactors que dedican su esfuerzo y afición a hechos muy remotos), la
posibilidad de hacerse con piezas auténticas es una alternativa muy
apetecida (aunque no siempre imprescindible).
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La
proliferación de aficionados al Airsft también ha aportado una multitud
de "competidores" en las subastas de cascos, generalmente de diseño
moderno (MARTE, PASGT. AC 2000, SPECTRA, MICH, etc.). Sus necesidades
balísticas no son para considerar (y ello ha hecho multiplicarse el
número de fabricantes que producen piezas específicas para estos
aficionados, pero sus ofertas no siempre son muy claras y conducen a
confusión).
Coleccionistas, aficionados a juegos de guerra y grupos de
Reconstrucción Histórica, aparte de algún que otro curioso ocasional, se
enzarzan (nos enzarzamos) en las subastas, no siempre sabiendo qué
estamos comprando.
Sobre los cascos españoles, nuestra acomplejada modestia nos impedía
aceptar que también entraran en esta competición. Pero ya podemos
incluirnos entre los privilegiados.
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El
cascos Mº 21 sin ala tiene un pariente oriental, localizable, por el
momento, en
Norteamérica. Se trata de una pieza de peso bastante superior al
original
(1.200 gr. de la copia contra los 1.000 gr. del "auténtico") además de otra
serie de detalles que conviene resaltar para conocimiento,
principalmente, de
coleccionistas poco avisados.
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Comparando los dos cascos, el Mº 21
original y el falso, podemos apreciar una
marcada diferencia en su constitución, siendo el casco español
más ovalado y de líneas más afinadas.
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1º Casco Mº 21 falso |
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2º Casco Mº 21 original |
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Vistos de perfil las diferencias son
más evidentes. La curvatura de la bóveda es más aplanada, más
aplastada, en el casco falso. El Mº 21 original presenta una
bóveda de curva más regular. También la presencia de una ligera
proyección de visera en el casco español prácticamente no se aprecia en la
copia. |
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Casco Mº 21 falso |
Casco Mº 21 original |
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El casco falso, visto frontalmente,
ofrece un aspecto bastante tosco al compararse con el antiguo Mº
21. El original tiene también los laterales más abiertos en la
parte baja, más acampanado, más évasé, que dicen los estilistas.
El casco falso presenta los laterales más rectos, como
prolongación de las líneas rectas descendientes desde la bóveda.
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La vista posterior confirma la
sensación de tosquedad que ya se observaba en otros planos. En
el casco falso se comprueba lo plano de sus laterales hasta un
nivel más alto.
La sección de la bóveda del casco
español original sería la de un semicírculo casi perfecto.
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En esta
comparativa puede apreciarse, además de la desigualdad
de sus siluetas, la ostensible diferencia de las cabezas
de los remaches. Grandes, de hierro y planas las del
falso, y pequeñas, de latón y redondas, las del
original. |
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La guarnición del casco falso reproduce la del original con material nuevo. No
obstante, a diferencia de los recuperados de postguerra, la colocación del zuncho para su remachado al casco
está descuidada, no guardando la disposición regular con la que
el casco español era entregado por el fabricante.
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En este
ejemplar de casco falso, la guarnición se halla girada y
los remaches sujetan el zuncho de forma descuidada. |
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Las anillas para el barboquejo en el
casco español son cuadradas (18x18mm), en tanto que en el oriental son
rectangulares (12x19mm) y no pavonadas, sujetas a unas pletinas de latón
(11mm el español, 12mm el falso) marcadamente más cortas (en el
español la pletina sobresale del zuncho 15mm.
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Original |
Falso |
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Comparación del
remachado posterior del zuncho de la guarnición en un cascos Mº
21 falso y uno original. |
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Las piezas de fieltro cosidas debajo de
las lengüetas también aparecen en en el casco oriental, aunque
la diferencia del material es muy evidente. |
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Las piezas
troqueladas del "fieltro" en la guarnición del casco no se
ajustan a las dimensiones de la anchura de las lengüetas en
el casco oriental.. |
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Un
elemento bastante cuidado es el barboquejo. Dado que los
españoles con el barboquejo sin restaurar son escasos, el
sistema de remachado puede llamar a error. No así el material,
que, evidentemente, es nuevo y de cuero con distinto
tratamiento. |
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Las hebillas siguen las pautas de las
del modelo español, con la anilla para fijación, y el rodillo de
tensado.
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Hebilla del
modelo falso (15x19mm), original (17x17mm). |
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Particularmente poco conseguido es el haz de las cinco flechas.
Examinando este detalle se comprueba que la calidad de la copia,
en este detalle, ha sido bastante descuidada y su mala factura
es muy evidente.
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Ampliación
del manojo de flechas en un emblema de Policía Nacional
y en el emblema del casco falsificado. |
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La trabilla para el emblema se halla
modernamente soldada, no apreciándose la distorsión de los
puntos eléctricos. Es de chapa de mayor espesor y sin redondear
o matar
los extremos.
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Trabilla
para el emblema en un casco Mº 21 (1º falso y 2º
auténtico. |
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La mejor forma de identificar los
"nuevos" cascos es familiarizándose con sus robustas formas.
Conociendo bien el casco español es
difícil caer en el error, pero no todo el mundo conserva su
imagen. |
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Como siempre, lo mejor es poder acercar
las dos piezas para compararlas directamente. Esa visión es
definitiva. Pero no siempre es posible.
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Foto de los
dos cascos enfrentados |
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Ver
Ficha Complementaria
Casco español modelo 21 "sin ala" (2/3)
Ver
Ficha Complementaria
Casco español modelo 21 "sin
ala" (1/3)
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