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Cuba, debido a su
vinculación política y económica a Estados Unidos, había recibido por
parte de este país un trato preferencial en muchos aspectos. Por ello,
su pequeño ejército (en realidad, un Cuerpo dedicado a la seguridad
interior) estaba básicamente equipado por su "vecino
del Norte".
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Los cascos utilizados por
el ejército cubano coincidían en el tiempo con los reglamentarios en las fuerzas
armadas USA, M-17, M-17 A1, M-1.
La
aparición de un nuevo "ejército", el Revolucionario, no
supuso la introducción de ninguna novedad al respecto. Las guerrillas del ejército
revolucionario de Fidel Castro, estaban equipadas con un pequeño
número de cascos Mº M-I
norteamericano (si bien, las particulares características de ese tipo
de guerra y el tropical teatro de operaciones, no hacía cómoda su
utilización). (*)
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Fidel
Castro en su campamento de Sierra Maestra, el 9 de junio de
1957. Algunos cascos M-I eran utilizados raramente por sus
compañeros de armas.
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Con el cambio de régimen,
con la llegada de Fidel Castro al poder, Cuba basculó su política hacia los países comunistas,
Principalmente la U.R.S.S., países con cuya ayuda ha venido equipando
su, ahora importante, Ejército Revolucionario. (**)
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Soldado
cubano, cubierto con un casco ruso Ssh 40, custodiando
una pieza artillera |
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Tras
en desembarco en Bahía de Cochinos, el ejército "castrista"
había sido fortalecido. Pero la grave situación de sus abastecedores
no permitieron mantener un equipamiento actualizado.
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Aunque siempre en la línea
del "Pacto de Varsovia", los cascos en dotación han sido de
variada procedencia, principalmente de origen ruso. El Mº
53 polaco, el Mº 53 checo o los rusos Ssh 40 y Ssh 68, aparecían mezclados, en
cualquier unidad.
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Inicialmente, el
movimiento castrista había sido recibido con buenos ojos
por la sociedad norteamericana que seguía con
simpatía las actividades de la guerrilla en Sierra Madre.
En la foto, la enseña del Movimiento 26 de Julio, colocada
por simpatizantes castristas sobre la estatua de la Libertad
en Nueva York, en recuerdo al golpe de estado castrista de
1953. |
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Ello era sobradamente apreciable en las múltiples
paradas militares que se celebraban en La Habana.
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Parada militar
en La Habana, con cascos Mº Ssh 68. |
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El más
representativo y último fue el Ssh 68 ruso, que militares cubanos han
utilizado en Angola y que
estuvieron presentes en Granada, cuando el asalto norteamericano.
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Artilleros
cubanos, con cascos rusos Ssh 68, en Angola, en 1.977
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Previa a la desaparición de
su aliado protector, la U.R.S.S., la precaria situación de RUSIA,
obligó a las autoridades cubanas a mantener como suministradores de
equipo militar a todo aquel que pudieran otorgarles créditos o
préstamos por razones de paralelismo político. (***)
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Emblema
del ejército cubano, de diseño y factura rusos.
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Otro país en la órbita
soviética, Bulgaria, había fabricado una serie especial de su modelo
estándar 1951/72, concebido para la exportación, cuya calidad se
supone inferior al que equipa sus ejércitos (que también adolece de
buenos materiales).
El resultado es un casco
intermedio entre el ruso Ssh M 1940 y el italiano Mº 1933 (como el que
se halla en dotación en el Ejército Popular Búlgaro), que viene a
engrosar el variopinto equipamiento con que está dotado el Ejército
Revolucionario Cubano.
Como queda dicho, su forma
recuerda al casco italiano, con los orificios de aireación en los
remaches.
La guarnición está calcada
de la de este modelo.
Las tropas cubanas también
cuentan con algunas partidas de otro casco búlgaro, el mediocre 51/73
(62), que equipó tropas mozambiqueñas, argelinas o angoleñas,
pero que, debido a su baja calidad no ha sido muy aceptado.
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(*)
La
aparición de los "castristas" no supuso inicialmente un
trauma para el Gobierna Batista, pues su su número era muy
reducido y su armamento simple y limitado.
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El
25 de noviembre de 1956 salieron de Méjico (donde habían
permanecido retenidos 6 meses por carecer de permiso de
residencia) 82 hombres en el yate Granma, hacia la Isla de
Cuba.
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Tropas
anti-guerrilla del ejército cubano enviadas al lugar
donde desembarcaron los hombres del Granma. Su
casco reglamentario era el M-I norteamericano. |
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La estancia en Méjico había supuesto un grave problema ya
que la necesidad de recurrir a costosos sobornos para acelerar su
liberación, había dejado arruinadas sus reservas de dólares
destinadas a la compra de armas, lo que supuso partir con un
armamento muy pobre.
El 2 de
diciembre, tras 6 días de travesía, durante la cual habían sido
avistados por un guardacostas cubano, desembarcaron en Las
Coloradas. El ejército cubano, alertado por el guardacostas, les
salió al paso, diezmando la escasa tropa, cuyos pocos
supervivientes, tras la pérdida de la mayoría de sus
armas, consiguieron adentrarse en Sierra Maestra.
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La
foto de 1957 confirma que eran escasos los cascos que
utilizaron los guerrilleros que acompañaban a Fidel Castro durante sus
actividades en la selva, limitándose a algunos del tipo M-I
norteamericano (tras el guerrillero portador de un casco,
puede reconocerse al "Che".)
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Pero
sus dificultades no habían hecho más que empezar pues, mientras
atravesaban un gran plantación de caña, y como consecuencia de
una traición de un guía, fueron ametrallados por la aviación. |
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El presidente
Batista hablando a sus fombre tras el asalto al palacio
presidencial, el 13 de marzo de 1957. Los M-I que utilizaron
sus tropas, tiempo después pasaron a engrosar el equipo de
los hombre de Fidel Castro. |
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Sobrevivieron tan solo 20 hombres. El resto de la expedición
había sido muerto, herido o capturado.
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El yate Philomar
III decomisado por los agentes aduaneros de Cayo
Hueso, intentaba llevar a Castro una carga de armas y
medicamentos, enviado por ex-presidente Prío
desde Miami, había supuesto la pérdida de más de 5
millones de dólares y 31 detenidos. |
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Los
castristas se hallaban apoyados por importantes grupos de
conspiradores conservadores, médicos, ingenieros,
propietarios de molinos de azúcar, etc (gente que ganaba
más de 20.000 dólares anuales). "Somos burgueses,
antes conspirábamos desde el Rotary Club, la Asociación de
abogados y las asociaciones médicas, hoy desesperados
consideramos el método más eficaz apoyar al único
caudillo disponible: Fidel Castro". Castro
había aceptado el trato diciendo: "Hacer la
revolución es tarea de nuestra generación, pero no estamos
preparados para gobernar. Esta será vuestra labor,
reservada agente de buena reputación, honesta y
hábil".
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Otra de
las fotos posadas para la prensa en su campaña de
imagen, a sus 31 años, con su rifle con mira
telescópica y, tras él, el compañero portando un
casco norteamericano Mº M-I. |
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Pero
aunque Castro les había tranquilizado había asegurando que
la suya no era una revolución social, los conspiradores,
que ya le estaban enviando armas y pertrechos,
temían, no obstante, que el líder guerrillero, que estaba
quemando los cañaverales de azúcar al grito de "¡No
habrá zafra con Batista!", no hubiera renunciado
a sus proyectos de reforma socialista en la que, entre otros
proyectos, una radical reforma agraria y la nacionalización
de las empresas de electricidad de capitales
norteamericanos.
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Armas
requisadas por los agentes aduaneros de Miami,
destinadas a los guerrilleros castristas.
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El
dictador Batista había conseguido la colaboración de Eusebio
Mujal, de 44 años, Secretario General del la Confederación de
Trabajadores Cubanos (C. T. C.) que manejaba a más de
1.200.000 miembros de los sindicatos (más de la mitad de la
fuerza obrera de Cuba) en provecho del dictador Batista.
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Indirectamente,
el mayor apoyo a los castristas por parte de la población
neutral se consiguió por el comportamiento de la policía
del dictador. Batista, en su desesperación, y apoyándose
en una serie de matones policiales, se lanzó a cometer
horribles crímenes, asesinando a Pelayo Cuervo, pacífico y
respetado líder del Partido Ortodoxo, o al joven de 15
años que, acusado de arrojar una bomba, fue castrado y se
envió el cadáver a la madre, o médicos asesinados
acusados de haber atendido a heridos de la guerrilla. Más
de 80.000 personas acompañaron al ataúd de Frank País,
abatido en Santiago; acto que paralizó la actividad de la
ciudad. |
Jefes
de Estado cubanos desde 1948 |
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1948 - 1952 |
Carlos
Prío Socarrás |
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1952 - 1954 |
Fulgencio
Batista |
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1954 - 1955 |
A.
D. M. del Castillo |
|
1955 - 1958 |
Fulgencio
Batista |
|
1959 |
Manuel
Urrutia Lleó |
|
1959 - 1976 |
Osvaldo
Dorticó Torrado |
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1976 - |
Fidel
Castro Ruz |
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El
día de Año Nuevo de 1959, el presidente Fulgencio Batista huía
al exilio en la República Dominicana, cediendo la presidencia al
Dtr. Manuel Urrutia.
Entre
tanto, la columna mandada por Che Guevara y Camilo Cienfuegos,
llegaba a La Habana, donde entró Fidel Castro a la cabeza de un
gran ejército el 8 de enero.
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Millares
de personas inundaron las calles de La Habana para
aplaudir a las tropas que habían liberado al país
del régimen de Batista.
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(**)
Con la nacionalización de las innumerables empresas
norteamericanas, Estados Unidos dejó ser cliente de Cuba y, por
los buenos oficios del Che como Embajador volante, se consiguieron
nuevos mercados en la URSS y demás países del Este, así como en
la China continental.
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El
recelo de Estados Unidos se acrecentó y facilitó la
preparación, armamento y envío de una expedición de 1.300
cubanos exiliados (y partidario de el ex-dictador Batista) que
desembarcaron el 17 de abril en Bahía Cochinos. Aunque formados
por la CIA, el presidente Kennedy no era un entusiasta de aquella
aventura y evitó una implicación más comprometida, suprimiendo
la cobertura aérea indispensable para el buen fin de la
operación. La consecuencia fue la muerte de 90 de los hombres
desembarcados y el apresamientos de los restantes.
El
régimen de Castro consiguió una alta rentabilidad (además de en
la política interior) al repatriarlos a Estados Unidos un año
más tarde, previo cobro de un rescate de 53.000.000 de dólares
en alimentos y medicamentos.
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Fidel
Castro, tras el triunfo de la revolución. |
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Pero
los compromisos con la URSS incluían la autorización para
instalar en la isla plataformas de lanzamiento de misiles de
alcance medio, que amenazaban directamente el territorio
norteamericano. La evidencia de la existencia en Cuba de armas
estratégicas rusas fue revelada mediante una serie de precisas
fotografías aéreas.
Por
si fuera poco, en el Océano Atlántico se hallaban buques
cargados de nuevas remesas de cohetes, navegando hacia Cuba.
El
presidente Kennedy, deseaba un desquite por los sucesos de
Bahía Cochinos, pero la situación, por su envergadura,
desbordaba esos sentimientos. Tomó una decisión dramática
en octubre de 1962, ordenando el bloqueo de la isla y
lanzando a Rusia un ultimátum para que dieran vuelta los
buques descubiertos. El ultimátum incluía la amenaza de
iniciar un ataque nuclear.
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Ante
el estupor de todo el mundo, los buques proseguían su ruta,
aproximándose a las aguas cubanas. Hubo una sensación de
indefensión por parte de las naciones no implicadas y gran
tensión entre los oponentes. Finalmente el presidente ruso
Nikita Khuschev ordenó el cambio de rumbo a los buques, que
retornaron a puertos soviéticos.
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Las
fotografías difundidas mostraban una base de misiles
en la que se apreciaba claramente la existencia de
rampas de lanzamiento, abundante equipamiento y un
gran número de cohetes almacenados. Las fotos fueron
el argumento que exhibió el presidente Kénnedy para
ordenar el bloqueo.
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Castro
se Sintió humillado, pero no trascendió su malestar, tratando de
fortalecer los lazos militares y económicos de la URSS, pese a la
grave situación vivida.
La
situación soviética empezó a declinar, y las ayudas de todo
género fueron cancelándose, quedando el régimen cubano en
situación desesperada, sin compradores ni suministradores de
maquinaria para modernizar unas explotaciones ya obsoletas.
Además Estados Unidos había presionado a las naciones
occidentales para cancelar sus compras de los monocultivos cubanos
(básicamente azúcar y café).
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(***)
La precaria situación económica del gobierno cubano condujo a una
solución un tanto atípica. Bajo la apariencia de ayuda por
razones de índole ideológica, se generó una
especie de "alquiler" de importantes contingentes de sus
fuerzas armadas. La precisión de una fuerte ayuda económica, y la
necesidad de armamento, condujeron al gobierno castrista a emplear el
ejército cubano en diversas misiones de ultramar, en sustitución de
tropas soviéticas, como "consejeros", participando en las
luchas independentistas de Mozambique y Angola contra el ejército
portugués.
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Soldados
cubanos, con cascos Mº 68, apresados en la Isla
Granada en 1983. |
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También estuvieron presentes en la guerra de fronteras
entre Eritrea y Etiopía-Somalia (5.000 hombres). Durante muchos años
mantuvo importantes contingentes en Angola (25.000 hombres), llegando a
enfrentarse con efectivos de la República Sudafricana o con la
organización guerrillera UNITA (facción respaldad por los países
occidentales).
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