Casco:

CASCOS DEL SIGLO XX

CUB 01

Mº 1951-72

       CUBA  

Colección: Joseba.

República de Cuba. Gobierno Revolucionario (Castrista). 


Denominación: 

Ficha: 1/1

Proyecto: Búlgaro. Fabricado:  1.951.
Destinos: Uso general. Distribuido: 1.972.
Guarnición: Tipo italiano Mº 1933. Periodo:  Años 80.
Barboquejo: Tipo italiano Mº 1933. País de origen: Bulgaria.
Distintivo:  Una calca con el escudo nacional. Variante: del Mº 1951/72 años 80.
Mimetización:  Material:  Acero.
Características:   Parecido el Mº 1933 italiano. Peso:  
Otros: Remaches de aireación menores que el 51/72 A. Talla:  Única.
Balística:   Color:   Verde hierba.

 

Cuba, debido a su vinculación política y económica a Estados Unidos, había  recibido por parte de este país un trato preferencial en muchos aspectos. Por ello, su pequeño ejército (en realidad, un Cuerpo dedicado a la seguridad interior) estaba básicamente equipado por su "vecino del Norte".

Los cascos utilizados por el ejército cubano coincidían en el tiempo con los reglamentarios en las fuerzas armadas USA, M-17, M-17 A1, M-1. 

La aparición de un nuevo "ejército", el Revolucionario, no supuso la introducción de ninguna novedad al respecto. Las guerrillas del ejército revolucionario de Fidel Castro, estaban equipadas con un pequeño número de cascos Mº M-I norteamericano (si bien, las particulares características de ese tipo de guerra y el tropical teatro de operaciones, no hacía cómoda su utilización). (*)

Fidel Castro en su campamento de Sierra Maestra, el 9 de junio de 1957. Algunos cascos M-I eran utilizados raramente por sus compañeros de armas.

Con el cambio de régimen, con la llegada de Fidel Castro al poder, Cuba basculó su política hacia los países comunistas,  Principalmente la U.R.S.S., países con cuya ayuda ha venido equipando su, ahora importante, Ejército Revolucionario. (**)

Soldado cubano, cubierto con un casco ruso Ssh 40, custodiando una pieza artillera

Tras en desembarco en Bahía de Cochinos, el ejército "castrista" había sido fortalecido. Pero la grave situación de sus abastecedores no permitieron mantener un equipamiento actualizado. 

Aunque siempre en la línea del "Pacto de Varsovia", los cascos en dotación han sido de variada procedencia, principalmente de origen ruso. El Mº 53 polaco, el Mº 53 checo o los rusos Ssh 40 y Ssh 68, aparecían mezclados, en cualquier unidad. 

Inicialmente, el movimiento castrista había sido recibido con buenos ojos por la sociedad norteamericana que  seguía con simpatía las actividades de la guerrilla en Sierra Madre. En la foto, la enseña del Movimiento 26 de Julio, colocada por simpatizantes castristas sobre la estatua de la Libertad en Nueva York, en recuerdo al golpe de estado castrista de 1953. 

Ello era sobradamente apreciable en las múltiples paradas militares que se celebraban en La Habana. 

Parada militar en La Habana, con cascos Mº Ssh 68.

El  más representativo y último fue el Ssh 68 ruso, que militares cubanos han utilizado en  Angola y que estuvieron presentes en Granada, cuando el asalto norteamericano.

Artilleros cubanos, con cascos rusos Ssh 68, en Angola, en 1.977

Previa a la desaparición de su aliado protector, la U.R.S.S., la precaria situación de RUSIA, obligó a las autoridades cubanas a mantener como suministradores de equipo militar a todo aquel que pudieran otorgarles créditos o préstamos por razones de paralelismo político. (***)

Emblema del ejército cubano, de diseño y factura rusos.

Otro país en la órbita soviética, Bulgaria, había fabricado una serie especial de su modelo estándar 1951/72, concebido para la exportación, cuya calidad se supone inferior al que equipa sus ejércitos (que también adolece de buenos materiales).

El resultado es un casco intermedio entre el ruso Ssh M 1940 y el italiano Mº 1933 (como el que se halla en dotación en el Ejército Popular Búlgaro), que viene a engrosar el variopinto equipamiento con que está dotado el Ejército Revolucionario Cubano.

Como queda dicho, su forma recuerda al casco italiano, con los orificios de aireación en los remaches.

La guarnición está calcada de la de este modelo.

Las tropas cubanas también cuentan con algunas partidas de otro casco búlgaro, el mediocre 51/73 (62), que equipó tropas  mozambiqueñas, argelinas o angoleñas, pero que, debido a su baja calidad no ha sido muy aceptado.

 

(*) La aparición de los "castristas" no supuso inicialmente un trauma para el Gobierna Batista, pues su su número era muy reducido y su armamento simple y limitado.

El 25 de noviembre de 1956 salieron de Méjico (donde habían permanecido retenidos 6 meses por carecer de permiso de residencia) 82 hombres en el yate Granma, hacia la Isla de Cuba. 

Tropas anti-guerrilla del ejército cubano enviadas al lugar donde desembarcaron los hombres del Granma. Su casco reglamentario era el M-I norteamericano.

La estancia en Méjico había supuesto un grave problema ya que la necesidad de recurrir a costosos sobornos para acelerar su liberación, había dejado arruinadas sus reservas de dólares destinadas a la compra de armas, lo que supuso partir con un armamento muy pobre. 

El 2 de diciembre, tras 6 días de travesía, durante la cual habían sido avistados por un guardacostas cubano, desembarcaron en Las Coloradas. El ejército cubano, alertado por el guardacostas, les salió al paso, diezmando la escasa tropa, cuyos pocos supervivientes, tras la pérdida de la mayoría de sus  armas, consiguieron adentrarse en Sierra Maestra.

La foto de 1957 confirma que eran escasos los cascos que utilizaron los guerrilleros que acompañaban a Fidel Castro durante sus actividades en la selva, limitándose a algunos del tipo M-I norteamericano (tras el guerrillero portador de un casco, puede reconocerse al "Che".)

Pero sus dificultades no habían hecho más que empezar pues, mientras atravesaban un gran plantación de caña, y como consecuencia de una traición de un guía, fueron ametrallados por la aviación.

El presidente Batista hablando a sus fombre tras el asalto al palacio presidencial, el 13 de marzo de 1957. Los M-I que utilizaron sus tropas, tiempo después pasaron a engrosar el equipo de los hombre de Fidel Castro.

 Sobrevivieron tan solo 20 hombres. El resto de la expedición había sido muerto, herido o capturado.

El yate Philomar III decomisado por los agentes aduaneros de Cayo Hueso, intentaba llevar a Castro una carga de armas y medicamentos,  enviado por ex-presidente Prío desde Miami, había supuesto la pérdida de más de 5 millones de dólares y 31 detenidos.

Los castristas se hallaban apoyados por importantes grupos de conspiradores conservadores, médicos, ingenieros, propietarios de molinos de azúcar, etc (gente que ganaba más de 20.000 dólares anuales). "Somos burgueses, antes conspirábamos desde el Rotary Club, la Asociación de abogados y las asociaciones médicas,  hoy desesperados consideramos el método más eficaz apoyar al único caudillo disponible: Fidel Castro". Castro había aceptado el trato diciendo: "Hacer la revolución es tarea de nuestra generación, pero no estamos preparados para gobernar. Esta será vuestra labor, reservada agente de buena reputación, honesta y hábil".

Otra de las fotos posadas para la prensa en su campaña de imagen, a sus 31 años, con su rifle con mira telescópica y, tras él, el compañero portando un casco norteamericano Mº M-I.

 Pero aunque Castro les había tranquilizado había asegurando que la suya no era una revolución social, los conspiradores, que  ya le estaban enviando armas y pertrechos, temían, no obstante, que el líder guerrillero, que estaba quemando los cañaverales de azúcar al grito de "¡No habrá zafra con Batista!",  no hubiera renunciado a sus proyectos de reforma socialista en la que, entre otros proyectos, una radical reforma agraria y la nacionalización de las empresas de electricidad de capitales norteamericanos.

Armas requisadas por los agentes aduaneros de Miami, destinadas a los guerrilleros castristas.

El dictador Batista había conseguido la colaboración de Eusebio Mujal, de 44 años, Secretario General del la Confederación de Trabajadores Cubanos  (C. T. C.) que manejaba a más de 1.200.000 miembros de los sindicatos (más de la mitad de la fuerza obrera de Cuba) en provecho del dictador Batista.

Indirectamente, el mayor apoyo a los castristas por parte de la población neutral se consiguió por el comportamiento de la policía del dictador. Batista, en su desesperación, y apoyándose en una serie de matones policiales, se lanzó a cometer horribles crímenes, asesinando a Pelayo Cuervo, pacífico y respetado líder del Partido Ortodoxo, o al joven de 15 años que, acusado de arrojar una bomba, fue castrado y se envió el cadáver a la madre, o médicos asesinados acusados de haber atendido a heridos de la guerrilla. Más de 80.000 personas acompañaron al ataúd de Frank País, abatido en Santiago; acto que paralizó la actividad de la ciudad.

Jefes de Estado cubanos desde 1948

  1948 - 1952 Carlos Prío Socarrás
  1952 - 1954 Fulgencio Batista
  1954 - 1955 A. D. M. del Castillo
  1955 - 1958 Fulgencio Batista
  1959 Manuel Urrutia Lleó
  1959 - 1976 Osvaldo Dorticó Torrado
  1976 -  Fidel Castro Ruz

El día de Año Nuevo de 1959, el presidente Fulgencio Batista huía al exilio en la República Dominicana, cediendo la presidencia al Dtr. Manuel Urrutia. 

Entre tanto, la columna mandada por Che Guevara y Camilo Cienfuegos, llegaba a La Habana, donde entró Fidel Castro a la cabeza de un gran ejército el 8 de enero.

Millares de personas inundaron las calles de La Habana para aplaudir a las tropas que habían liberado al país del régimen de Batista.

(**) Con la nacionalización de las innumerables empresas norteamericanas, Estados Unidos dejó ser cliente de Cuba y, por los buenos oficios del Che como Embajador volante, se consiguieron nuevos mercados en la URSS y demás países del Este, así como en la China continental.

El recelo de Estados Unidos se acrecentó y  facilitó la preparación, armamento y envío de una expedición de 1.300 cubanos exiliados (y partidario de el ex-dictador Batista) que desembarcaron el 17 de abril en Bahía Cochinos. Aunque formados por la CIA, el presidente Kennedy no era un entusiasta de aquella aventura y evitó una implicación más comprometida, suprimiendo la cobertura aérea indispensable para el buen fin de la operación. La consecuencia fue la muerte de 90 de los hombres desembarcados y el apresamientos de los restantes.

El régimen de Castro consiguió una alta rentabilidad (además de en la política interior) al repatriarlos a Estados Unidos un año más tarde, previo cobro de un rescate de 53.000.000 de dólares en alimentos y medicamentos.

Fidel Castro, tras el triunfo de la revolución.

Pero los compromisos con la URSS incluían la autorización para instalar en la isla plataformas de lanzamiento de misiles de alcance medio, que amenazaban directamente el territorio norteamericano. La evidencia de la existencia en Cuba de armas estratégicas rusas fue revelada mediante una serie de precisas fotografías aéreas.

Por si fuera poco, en el Océano Atlántico se hallaban buques cargados de nuevas remesas de cohetes, navegando hacia Cuba.

El presidente Kennedy, deseaba un desquite por los sucesos de Bahía Cochinos, pero la situación, por su envergadura, desbordaba esos sentimientos. Tomó una decisión dramática en octubre de 1962, ordenando el bloqueo de la isla y lanzando a Rusia un ultimátum para que dieran vuelta los buques descubiertos. El ultimátum incluía la amenaza de iniciar un ataque nuclear.

Ante el estupor de todo el mundo, los buques proseguían su ruta, aproximándose a las aguas cubanas. Hubo una sensación de indefensión por parte de las naciones no implicadas y gran tensión entre los oponentes. Finalmente el presidente ruso Nikita Khuschev ordenó el cambio de rumbo a los buques, que retornaron a puertos soviéticos.

Las fotografías difundidas mostraban una base de misiles en la que se apreciaba claramente la existencia de rampas de lanzamiento, abundante equipamiento y un gran número de cohetes almacenados. Las fotos fueron el argumento que exhibió el presidente Kénnedy para ordenar el bloqueo.

Castro se Sintió humillado, pero no trascendió su malestar, tratando de fortalecer los lazos militares y económicos de la URSS, pese a la grave situación vivida.

La situación soviética empezó a declinar, y las ayudas de todo género fueron cancelándose, quedando el régimen cubano en situación desesperada, sin compradores ni suministradores de maquinaria para modernizar unas explotaciones ya obsoletas. Además Estados Unidos había presionado a las naciones occidentales para cancelar sus compras de los monocultivos cubanos (básicamente azúcar y café). 

(***) La precaria situación económica del gobierno cubano condujo a una solución un tanto atípica. Bajo la apariencia de ayuda por razones de índole ideológica, se generó una especie de "alquiler" de importantes contingentes de sus fuerzas armadas. La precisión de una fuerte ayuda económica, y la necesidad de armamento, condujeron al gobierno castrista a emplear el ejército cubano en diversas misiones de ultramar, en sustitución de tropas soviéticas, como "consejeros", participando en las luchas independentistas de Mozambique y Angola contra el ejército portugués.

Soldados cubanos, con cascos Mº 68, apresados en la Isla Granada en 1983.

También estuvieron presentes en la guerra de fronteras entre Eritrea y Etiopía-Somalia (5.000 hombres). Durante muchos años mantuvo importantes contingentes en Angola (25.000 hombres), llegando a enfrentarse con efectivos de la República Sudafricana o con la organización guerrillera UNITA (facción respaldad por los países occidentales).

 


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Mº 51 bulg.
 
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